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Hombre Prudente
Publicado el 30 30e Noviembre 30e 2008 Sin comentarios aún ...Regresaba a mi hogar después del trabajo.
Como había terminado con mis actividades diarias y no tenía apuro, entré en un shopping que queda de camino a mi casa.Visité algunos de los locales que exhibían prendas de vestir que por ser principio de temporada no las había visto.
Pero al pasar frente a una librería me detuve. Constantemente busco en estas vidrieras, si algunos de mis amigos escritores presentaron nuevos trabajos. Como era temprano y disponía de tiempo, entré.
Recorriendo los stands, encontré algunos títulos ya leídos. También vendían pósters de todos los tipos y motivos, que eran muy variados e iban desde los jóvenes en motos y con camperas de cuero, siguiendo por los de Fito Paez, John Lennon, Carlos Gardel y la infaltable Marilin, sujetándose la pollera en la escena de una película.Pero hubo un póster que ocupó mi atención. Cuando lo vi, enseguida vino a mi memoria un pasaje bíblico. Saqué con cuidado la lámina del bastidor donde lo exhibían, para observarlo más de cerca y con mejor luz.
Se trataba de un faro edificado sobre las rocas.
La fotografía fue tomada posiblemente de algún edificio alto cercano a la costa, en el preciso momento que una ola gigantesca traída por el viento que venía del mar, estallaba contra la torre; alcanzando una altura que casi cubría las tres cuartas partes del edificio.
Pero esto no me causó sorpresa. Sabemos que estas balizas enclavadas en la orilla del mar, para alertar a los barcos, deben soportar tempestades en épocas invernales con vientos huracanados de más de ciento cincuenta kilómetros horarios.
Lo que sí llamó mi atención, fue el guardafaros. Era un hombre que estaba apoyado en la puerta, diría casi aburrido. La paz, la tranquilidad, envolvían a este hombre. Despreocupado totalmente por la gigantesca ola que golpeaba con vigor su vivienda, y levantando una inmensa nube de espuma blanca.
Miraba sin importarle los embates del agua. Confiado por estar sobre algo sólido. Era una construcción que no admitía sorpresas desagradables.
Y el pasaje bíblico que vino a mi mente fue Mateo 7:24 “Los dos cimientos”, que Jesús habló en el Sermón del Monte, dictando así los estatutos del Reino de Dios.
Dijo el Maestro: “Cualquiera, pues, que oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
Pero cualquiera que oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”.
¡Qué palabras! ¿Verdad?. Que nos hacen reflexionar y cuánta sabiduría encierran.
Las palabras de Jesús son muy importantes de tener en cuenta, sobre todo en los tiempos que estamos viviendo, donde somos constantemente bombardeados con ideas e imágenes a través de la televisión, que distan muchísimo con la palabra y el pensamiento de nuestro Señor y Creador.
Y qué difícil se nos hace discernir lo que es bueno y lo que es malo, sobre todo a los jóvenes que por su falta de experiencia muchas veces cometen errores que luego lo lamentaran toda su vida.
Desde la pantalla nos proponen estilos de vida alternativos. Y hasta nos quieren hacer creer que a través de ellos alcanzaremos la felicidad. Como ser: la infidelidad, la homosexualidad, el amor sin compromiso, el materialismo y la corrupción.
Por eso Dios, que fue quién nos creo y al saber de nuestras debilidades nos dejó un manual (La Biblia) que siguiendo sus instrucciones no erraremos el camino que nos conducirá a la dicha, la paz y la felicidad de nosotros y de nuestros seres queridos.
Por eso aquel póster en la librería del shopping, -con el guardafaros apoyado en la puerta- representaba la imagen del hombre “prudente”. Es ese hombre, que todas las mañanas se detiene ante la presencia de su Creador para deleitarse con sus consejos extraídos del manual de vida y que luego los pone por obra. Que a su hogar no lo sorprenden ni ríos, ni tormentas inesperadas. Y como dijo Jesús: “un hombre que edificó su vida, su hogar, su trabajo, sobre la roca”. Sobre la siempre viva y eficaz Palabra de Dios.
Y tú, ¿ lees a diario La Biblia para consultar con tu creador y escuchar sus consejos, para luego ponerlos en práctica ? Quiero preguntarte amigo, amiga: tu vida, tu hogar ¿cómo es?. O mejor dicho,
¿Sobre qué esta edificado, sobre la roca o sobre la arena?.Piénsalo, examínate, reflexiona. ¡ Que el Señor te bendecirá !!!
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