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Soledad
Publicado el 30 30e Noviembre 30e 2008 Sin comentarios aún ...Las estadísticas revelan que la soledad es el peor azote que esta sufriendo la humanidad en estos tiempos. Es el mal de este siglo. En las grandes ciudades, donde se concentran la mayor cantidad de personas, que casi se rozan al caminar (shopping, subterráneos, teatros ) es donde más se puede comprobar la enorme cantidad de gente sola.
“Un hombre que yo conocí en otros tiempos, vivía solo; y al salir por las mañanas de su departamento para ir a trabajar, dejaba la luz del balcón encendida y así, al regresar por las noches, le daba la sensación de que alguien lo estaba esperando.”
También la tecnología apunta a la individualidad, la computación es un ejemplo. Jóvenes y no tan jóvenes pasan tardes o días enteros solos frente a un monitor, sin necesidad de compañía o diálogos. Las computadoras son atrapantes.
En mi caso, tomé la decisión, sólo le dedico por reloj dos horas diarias. Porque me di cuenta de que me estaba quitando mucho tiempo, que antes dedicaba a conversar con mi esposa y a escuchar a mis hijos, o ayudarlos con las tareas del colegio, o hablar por teléfono con gente amiga.
Y así como un deportista se va ejercitando para lograr una meta, nosotros con el aislamiento nos entrenamos para un día estar completamente solos. Y muchas veces lo alcanzamos.
Y la soledad, nunca viene sola, trae por compañera a la Depresión.
Es entonces cuando las personas caen en una tristeza profunda, comienzan a perder el deseo de vivir, de actuar, de salir. Para bañarse les cuesta. Todo es pesado, todo es difícil. Pierden el gozo, la alegría se les va.
Y las personas comienzan a buscar escapismos. Que pueden ser alcoholismo, drogas, aberraciones sexuales, obstinación por los juegos de azar, suicidios, y la lista sin temor a equivocarnos, no tendría fin.
Y pasa el tiempo. Y creemos que nuestra vida está prácticamente terminada, que nadie nos escucha, que nadie se interesa por nosotros, que ya no tenemos nada para dar.
Sin embargo para Dios somos muy importantes.
Sólo tenemos que decir una simple oración: “Señor, esto es todo lo que tengo, una vida gastada y quiero ponerla en tus manos. Si tú quieres Señor, sé que puedes hacer el milagro de transformar mi existencia”.
Es cuando Él se hace una verdad en nosotros. Primero nos inunda con su amor. Nos cambia el corazón de piedra, que tenía cauterizado nuestros sentimientos, por uno sensible, de carne ( Ez.36:26).
Que nos hace detener ante la necesidad o el dolor ajeno. Y nos da una misión. Como la del hombre que libertó en la ciudad de Gadara ( Mc.5) y le dijo: “Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor a hecho contigo y cómo ha tenido misericordia de ti.”
Y ese hombre, que era un despreciado, un miserable, un solitario, predicó por diez ciudades las bondades del Altísimo, y todos se maravillaban. Ya no anduvo más solo. Sino que siempre estuvo rodeado por personas que se identificaban con su testimonio, y querían tener una vida como la que él, ahora estaba viviendo.
El agradar a Dios, el hacer su voluntad, como el Gadareno, es lo que nos llena de felicidad. Y ya no tenemos tiempo para soledades.
Siempre hay alguien en una cárcel, un geriátrico, que necesita de nuestra compañía, o algunas palabras de aliento, y escuchar que todavía hay esperanza.
A lo mejor tú, buscando un remedio para tu soledad, has golpeado muchas puertas y en ninguna has encontrado la solución para tu problema.
Permíteme decirte que hace algunos años tomé la decisión de ponerme en las manos de Jesús, haciendo una pequeña oración como la que te conté. Y Él cambió la historia de mi vida.Dios nos quiere a todos por igual, y no hace excepción de personas. Cuando ya creí que no tenia nada para dar, Dios me usó en gran manera para su obra. Y estoy muy feliz de formar parte de su reino, aquí en esta Tierra.
Tengo un hogar. Y cuando llego del trabajo siempre me está esperando mi esposa con una sonrisa y mis hijos ansiosos por contarme las actividades que vivieron durante el día.
¡ Ah….casi se me olvidaba decirte…! : ” Hace años, que al salir a trabajar por las mañanas, ya no tengo la necesidad de dejar la luz del balcón encendida.”Piénsalo, ¡y que el Dios que termina con la soledad te bendiga…!
(esta es la historia de mi vida)
“…Para que anunciéis las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”
1Pedro 2:9
¿Y tú que opinas?


