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  • Fotografía

    Publicado el 30 30e Noviembre 30e 2008 Juan Bosso Sin comentarios aún ...

    Cada vez que abro mi billetera sonrío, porque veo las fotos de mis hijos mirándome alegremente. Por un instante, me detengo y les devuelvo esa sonrisa. Y créeme, me alegran el corazón.
    Las puse en mi cartera para tenerlos presentes a cada instante, porque son lo que más quiero. Y esto, me ayuda a continuar con mis tareas diarias y hasta el trabajo rutinario se me hace más llevadero.
    Y ¡qué lindo es sentirse querido, amado, cuidado.! ¿No es verdad…?
    Pensar que por muchos años yo no pensaba así. Me parecía imposible que existiera alguien que tuviera sentimientos buenos, nobles, tiernos.
    Había sufrido tantos desengaños que pensaba que solamente esto existía en la ficción. De tantos reveses tenía endurecido el corazón y cauterizado los sentimientos.
    Pero un día alguien que me estaba esperando hacía ya mucho tiempo, me llamó por mi nombre y desde entonces cambió todo mi ser. Yo no sabía que “El Divino Creador” me quería y estaba preocupado por mí.
    ¿Y tú? ¿Qué piensas? ¿Dios te tiene en cuenta?, ¿Te quiere?, ¿Se preocupa por ti?. ¿Está atento a tus ruegos? ¡Déjame decirle que sí! Dios te conoce y está preocupado por ti. ¿Y cómo lo sé?. Bueno, porque yo también era uno que sabía que Dios existía, pero lo que no sabía, era si me amaba.
    Muchas veces lo había necesitado y le pedí un favor pero creo que no me contestó o cuando lo hizo yo no me di cuenta.
    Dios en su Palabra dice: “Si pedís y no recibís es porque pedís mal.”
    Y así andaba bastante desentendido con el Creador. Luchaba solo hasta donde podía con mis fuerzas humanas, tropezando en las tinieblas.
    Quería con religiones creadas por hombres llegar a Dios. Quería ser amigo de Él y elegía caminos equivocados. Era como querer hablar con Pérez y golper en la casa de Fernández. Elegía mal.
    Fue cuando bajé los brazos -como le sucedió a muchos- y llegué a pensar que Dios no me escuchaba o no me quería.
    Pero antes de llegar a esa conclusión, había insistido por años con interminables plegarias creyendo que eso era lo correcto y lo que agradaba a Dios, o con largas caminatas, que sólo deterioraron mi salud.
    Al no tener respuesta a mis peticiones dejé de concurrir a las iglesias y fui yo quien se alejó de Dios.
    Luego en mi vida, pasé por momentos muy difíciles en los cuales me preguntaba: ¿Dónde esta Dios?
    Hoy me doy cuenta de que Él siempre estuvo en el mismo lugar, y era yo el que andaba perdido.
    Te voy a contar la historia del apóstol Pedro. Jn. 1:42
    Él creía que Jesús no lo conocía, pero cuando estuvo frente a él, traído por su hermano, Jesús mirándolo le dijo: “Tú eres Simón (le dijo el presente), el hijo de Jonás (conocía su pasado), tu serás llamado Pedro (le dijo su futuro). Dios no solo lo conocía, también ya tenía planes para él. Solo tenía que decidirse a venir a su presencia. Lo estaba esperando.
    Y pienso que a ti te sucede lo mismo, no te acercas a Jesús pensando que no te conoce, quiero decirte que no es así.
    Él sabe como estás sufriendo en silencio, sin tener a quien contarle tu dolor, tu pena, tus problemas.
    Quiero que sepas que Él te ama, te quiere, y hasta hay momentos que té extraña, te lo digo por experiencia.
    Es por eso que te aliento a que no bajes los brazos.
    Así como cuando miras al sol, tu sombra cae detrás de ti, lo mismo te sucederá si levantas los ojos al cielo buscando la guía de Dios, todo lo demás quedara atrás, en segundo plano.
    Ya es tiempo de quitar la vista de tus problemas y levantar la cabeza para buscar al Salvador. Confíale a Él tus peticiones y verás como todo cambia dentro y fuera de ti.
    ¡Ah! Casi me olvidaba decirte y aunque esto te parezca exagerado, Dios que te quiere mucho, también con su inmenso amor ha puesto en su billetera tu fotografía y créeme que varias veces al día se detiene a mirarla porque te ama. Porque te ama. Porque te ama !!!

    “…para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable…”
    1 Pedro 2:9

    ¿Has abrazado hoy a tu hijo?… “Hazlo”

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  • Hombre Prudente

    Publicado el 30 30e Noviembre 30e 2008 Juan Bosso Sin comentarios aún ...

    Regresaba a mi hogar después del trabajo.
    Como había terminado con mis actividades diarias y no tenía apuro, entré en un shopping que queda de camino a mi casa.Visité algunos de los locales que exhibían prendas de vestir que por ser principio de temporada no las había visto.
    Pero al pasar frente a una librería me detuve. Constantemente busco en estas vidrieras, si algunos de mis amigos escritores presentaron nuevos trabajos. Como era temprano y disponía de tiempo, entré.
    Recorriendo los stands, encontré algunos títulos ya leídos. También vendían pósters de todos los tipos y motivos, que eran muy variados e iban desde los jóvenes en motos y con camperas de cuero, siguiendo por los de Fito Paez, John Lennon, Carlos Gardel y la infaltable Marilin, sujetándose la pollera en la escena de una película.

    Pero hubo un póster que ocupó mi atención. Cuando lo vi, enseguida vino a mi memoria un pasaje bíblico. Saqué con cuidado la lámina del bastidor donde lo exhibían, para observarlo más de cerca y con mejor luz.
    Se trataba de un faro edificado sobre las rocas.
    La fotografía fue tomada posiblemente de algún edificio alto cercano a la costa, en el preciso momento que una ola gigantesca traída por el viento que venía del mar, estallaba contra la torre; alcanzando una altura que casi cubría las tres cuartas partes del edificio.
    Pero esto no me causó sorpresa. Sabemos que estas balizas enclavadas en la orilla del mar, para alertar a los barcos, deben soportar tempestades en épocas invernales con vientos huracanados de más de ciento cincuenta kilómetros horarios.
    Lo que sí llamó mi atención, fue el guardafaros. Era un hombre que estaba apoyado en la puerta, diría casi aburrido. La paz, la tranquilidad, envolvían a este hombre. Despreocupado totalmente por la gigantesca ola que golpeaba con vigor su vivienda, y levantando una inmensa nube de espuma blanca.
    Miraba sin importarle los embates del agua. Confiado por estar sobre algo sólido. Era una construcción que no admitía sorpresas desagradables.
    Y el pasaje bíblico que vino a mi mente fue Mateo 7:24 “Los dos cimientos”, que Jesús habló en el Sermón del Monte, dictando así los estatutos del Reino de Dios.
    Dijo el Maestro: “Cualquiera, pues, que oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
    Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
    Pero cualquiera que oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”.
    ¡Qué palabras! ¿Verdad?. Que nos hacen reflexionar y cuánta sabiduría encierran.
    Las palabras de Jesús son muy importantes de tener en cuenta, sobre todo en los tiempos que estamos viviendo, donde somos constantemente bombardeados con ideas e imágenes a través de la televisión, que distan muchísimo con la palabra y el pensamiento de nuestro Señor y Creador.
    Y qué difícil se nos hace discernir lo que es bueno y lo que es malo, sobre todo a los jóvenes que por su falta de experiencia muchas veces cometen errores que luego lo lamentaran toda su vida.
    Desde la pantalla nos proponen estilos de vida alternativos. Y hasta nos quieren hacer creer que a través de ellos alcanzaremos la felicidad. Como ser: la infidelidad, la homosexualidad, el amor sin compromiso, el materialismo y la corrupción.
    Por eso Dios, que fue quién nos creo y al saber de nuestras debilidades nos dejó un manual (La Biblia) que siguiendo sus instrucciones no erraremos el camino que nos conducirá a la dicha, la paz y la felicidad de nosotros y de nuestros seres queridos.
    Por eso aquel póster en la librería del shopping, -con el guardafaros apoyado en la puerta- representaba la imagen del hombre “prudente”. Es ese hombre, que todas las mañanas se detiene ante la presencia de su Creador para deleitarse con sus consejos extraídos del manual de vida y que luego los pone por obra. Que a su hogar no lo sorprenden ni ríos, ni tormentas inesperadas. Y como dijo Jesús: “un hombre que edificó su vida, su hogar, su trabajo, sobre la roca”. Sobre la siempre viva y eficaz Palabra de Dios.
    Y tú, ¿ lees a diario La Biblia para consultar con tu creador y escuchar sus consejos, para luego ponerlos en práctica ? Quiero preguntarte amigo, amiga: tu vida, tu hogar ¿cómo es?. O mejor dicho,
    ¿Sobre qué esta edificado, sobre la roca o sobre la arena?.

    Piénsalo, examínate, reflexiona. ¡ Que el Señor te bendecirá !!!

     

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  • Soledad

    Publicado el 30 30e Noviembre 30e 2008 Juan Bosso Sin comentarios aún ...

                    Las estadísticas revelan que la soledad es el peor azote que esta sufriendo la humanidad en estos tiempos. Es el mal de este siglo. En las grandes ciudades, donde se concentran la mayor cantidad de personas, que casi se rozan al caminar (shopping, subterráneos, teatros ) es donde más se puede comprobar la enorme cantidad de gente sola.
                    “Un hombre que yo conocí en otros tiempos, vivía solo; y al salir por las mañanas de su departamento para ir a trabajar, dejaba la luz del balcón encendida y así, al regresar por las noches, le daba la sensación de que alguien lo estaba esperando.”
    También la tecnología apunta a la individualidad, la computación es un ejemplo. Jóvenes y no tan jóvenes pasan tardes o días enteros solos frente a un monitor, sin necesidad de compañía o diálogos. Las computadoras son atrapantes.
                    En mi caso, tomé la decisión, sólo le dedico por reloj dos horas diarias. Porque me di cuenta de que me estaba quitando mucho tiempo, que antes dedicaba a conversar con mi esposa y a escuchar a mis hijos, o ayudarlos con las tareas del colegio, o hablar por teléfono con gente amiga.
    Y así como un deportista se va ejercitando para lograr una meta, nosotros con el aislamiento nos entrenamos para un día estar completamente solos. Y muchas veces lo alcanzamos.
    Y la soledad, nunca viene sola, trae por compañera a la Depresión.
                   Es entonces cuando las personas caen en una tristeza profunda, comienzan a perder el deseo de vivir, de actuar, de salir. Para bañarse les cuesta. Todo es pesado, todo es difícil. Pierden el gozo, la alegría se les va.
                   Y las personas comienzan a buscar escapismos. Que pueden ser alcoholismo, drogas, aberraciones sexuales, obstinación por los juegos de azar, suicidios, y la lista sin temor a equivocarnos, no tendría fin.
                   Y pasa el tiempo. Y creemos que nuestra vida está prácticamente terminada, que nadie nos escucha, que nadie se interesa por nosotros, que ya no tenemos nada para dar.
    Sin embargo para Dios somos muy importantes.
                  Sólo tenemos que decir una simple oración: “Señor, esto es todo lo que tengo, una vida gastada y quiero ponerla en tus manos. Si tú quieres Señor, sé que puedes hacer el milagro de transformar mi existencia”.
                    Es cuando Él se hace una verdad en nosotros. Primero nos inunda con su amor. Nos cambia el corazón de piedra, que tenía cauterizado nuestros sentimientos, por uno sensible, de carne ( Ez.36:26).
                   Que nos hace detener ante la necesidad o el dolor ajeno. Y nos da una misión. Como la del hombre que libertó en la ciudad de Gadara ( Mc.5) y le dijo: “Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor a hecho contigo y cómo ha tenido misericordia de ti.”
                   Y ese hombre, que era un despreciado, un miserable, un solitario, predicó por diez ciudades las bondades del Altísimo, y todos se maravillaban. Ya no anduvo más solo. Sino que siempre estuvo rodeado por personas que se identificaban con su testimonio, y querían tener una vida como la que él, ahora estaba viviendo.
                    El agradar a Dios, el hacer su voluntad, como el Gadareno, es lo que nos llena de felicidad. Y ya no tenemos tiempo para soledades.
                    Siempre hay alguien en una cárcel, un geriátrico, que necesita de nuestra compañía, o algunas palabras de aliento, y escuchar que todavía hay esperanza.
                   A lo mejor tú, buscando un remedio para tu soledad, has golpeado muchas puertas y en ninguna has encontrado la solución para tu problema.
    Permíteme decirte que hace algunos años tomé la decisión de ponerme en las manos de Jesús, haciendo una pequeña oración como la que te conté. Y Él cambió la historia de mi vida.

                   Dios nos quiere a todos por igual, y no hace excepción de personas. Cuando ya creí que no tenia nada para dar, Dios me usó en gran manera para su obra. Y estoy muy feliz de formar parte de su reino, aquí en esta Tierra.
                    Tengo un hogar. Y cuando llego del trabajo siempre me está esperando mi esposa con una sonrisa y mis hijos ansiosos por contarme las actividades que vivieron durante el día.
                  ¡ Ah….casi se me olvidaba decirte…! : ” Hace años, que al salir a trabajar por las mañanas, ya no tengo la necesidad de dejar la luz del balcón encendida.”

                     Piénsalo, ¡y que el Dios que termina con la soledad te bendiga…!

                                                                                                (esta es la historia de mi vida)

    “…Para que anunciéis las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”

                                                                            1Pedro 2:9

                               pastorjuanbosso@yahoo.com.ar

  • Estatua de la Libertad

    Publicado el 30 30e Noviembre 30e 2008 Juan Bosso Sin comentarios aún ...

    Un gran escultor que vivió hace más de un siglo, cuando se desconocía la aviación, había terminado la figura y la cara de una estatua colosal y había gastado todo el día siguiente en el delicado trabajo de dar los últimos toques al pelo de la estatua.
    Un crítico le preguntó: “¿Por qué gastas tanto tiempo en este cabello? La estatua va a estar muy arriba y nadie verá la parte superior de su cabeza.”
    El escultor contestó: “Es cierto, nadie podrá verla desde abajo, pero Dios sí lo ve desde arriba.”
    Hoy, a más de cien años de su inauguración, (1886) sobrevuelan la estatua centenares de aviones que despegan o aterrizan a pocos cientos de metros, en la estación aerea más grande del mundo el aeropuerto “John F. Kennedy.” La obra de arte de 46 metros de altura, que el gobierno de Francia obsequió a EE.UU. lleva por título “LA LIBERTAD ALUMBRANDO AL MUNDO.” (Faro ubicado a la entrada del puerto de Nueva York.)
    El escultor se llamó Federico Augusto Bartholdi, francés, fallecido en 1904.
    Que acierto tuvieron las autoridades de su país al elegirlo entre tantos muy buenos artistas, no sólo por sus trabajos, sino también por ser un hombre respetuoso de Dios.
    En muchos pequeños detalles de nuestra vida nos conviene pensar que aun cuando nadie pueda verlos, ni apreciarlos desde abajo, Dios que está encima de todo y de todos, todo lo ve.

    “…Para que anunciéis las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”

    1º Pedro 2:9

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  • El Bordado de Dios

    Publicado el 30 30e Noviembre 30e 2008 Juan Bosso Sin comentarios aún ...

    Cuando era pequeño, mi madre solía coser. Yo me sentaba cerca de ella y le preguntaba qué estaba haciendo. Ella me respondía que estaba bordando.

    Yo observaba el trabajo desde una posición más baja que donde ella estaba sentada, así que siempre me quejaba diciéndole que desde mi punto de vista lo que estaba haciendo me parecía muy confuso. Ella me sonreía, miraba hacia abajo y gentilmente me decía: “Hijo, ve afuera a jugar un rato y cuando haya terminado mi bordado te pondré sobre mi regazo y te dejaré verlo desde esta posición”.

    Yo me preguntaba por qué ella usaba algunos hilos de colores oscuros y porqué me parecían tan desordenados desde donde yo estaba. Unos minutos más tarde escuchaba la dulce voz de mamá diciéndome: “Hijo ven, y siéntate en mi regazo”. Yo lo hacía y me sorprendía y hasta me emocionaba al ver la hermosa flor o el bello atardecer que ella con sus habilidosas manos habia bordado.

    No podía creerlo. Desde abajo se veía tan confuso. Entonces mi madre me decia: “Hijo mío, desde abajo se veía desordenado, pero no te dabas cuenta de que había un plan aquí arriba, un diseño que sólo lo estaba siguiendo. Ahora míralo desde mi posición y lo verás terminado”.

    Y recuerdo que, muchas veces a lo largo de mis años he mirado al cielo diciendo:
    “Señor, ¿qué estas haciendo?” Y Él, sin perder la calma, me respondía: “Estoy bordando tu vida” Entonces yo le replicaba: “Pero se ve tan enredado, es un desorden. Los hilos parecen tan oscuros ¿por qué no son más brillantes”

    El Padre Celestial parecía decirme: “Hijo mío, ocúpate de tu labor… que yo sigo haciendo lo mío, un día te traeré al cielo y te sentare sobre mi regazo y verás el plan que yo había trazado para tu vida, desde mi posición. Recién entonces comprenderás.”

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